Uso racional de las bolsas plásticas

El plástico como material se remonta a los años 40, pero la forma más comúnmente utilizada es la bolsa plástica. Conocida como bolsa tipo camiseta, es la común para los comercios y clientes, de hecho, su uso en los mercados proliferó como un elemento cotidiano de forma inimaginable hace unos años. Estas bolsas se entregan para luego ser desechadas, siendo luego un gran foco de contaminación.

Lo que en realidad sucede es que cada minuto se utilizan más de un millón de bolsas de plástico en el mundo. Cada bolsa plástica que arrojamos a la calle, van a parar a nuestras playas, ríos y bosques, causando gran daño medioambiental incluso afectando a la fauna silvestre. El material con que se fabrican, nos afecta de dos grandes formas: su permanencia casi indefinida en el ambiente, y su conformación química difícil de transformar.
¿Quién podría decir que el plástico representa un 70% de la basura doméstica, puede convertirse en el arma mortal de nuestro planeta? ¿Quién diría que éste invento se convertiría en algo tan importante para las amas de casa y para la industria?

Las bolsas plásticas por tener origen petroquímico afectan la atmósfera, ya que los gases generados durante su descomposición dañan al ambiente.  De igual manera, las bolsas plásticas no solo dañan el medio ambiente, sino que también afectan gravemente a los animales de mares y ríos. La inconsciencia de las personas que arrojar dicho material a estos lugares, provoca la muerte de muchos seres vivientes por envenenamiento, asfixia y mala digestión, pues confunden este material con comida.

La bolsa plástica es símbolo de la comodidad pues entre sus mayores usos se encuentran: cargar el mercado y una gran variedad de productos, para proteger el recipiente de la basura, incluso como bolsa de playa, pero infortunadamente, este objeto de enorme utilidad es también un símbolo de la degradación ambiental.

Las alternativas para evitar o disminuir su uso cada vez crecen más, ya que podemos trabajar en su indefinida reutilización o sustituirla por bolsas de material biodegradable. También comprar bolsas ecológicas de fácil reutilización y mantenimiento.

Así que las recomendaciones son dos: utilizar moderadamente la bolsa ya creada, evitar el uso doble por productos que no lo ameritan o pasar al uso de bolsas ecológicas que nos permiten reutilizarlas una y otra vez. La solución a este grave problema está en nuestras manos, te invitamos a cambiar tus bolsas o usarlas de forma racional

Las bolsas de plástico son uno de los productos más consumidos en todo el mundo, pero más contaminantes pues tardan más de 150 años en degradarse.

¡Tomemos conciencia, protejamos el planeta!

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