Formación de hábitos en los niños

Los hábitos son formas de comportamiento que se adquieren por repetición y comienzan a desarrollarse

desde los primeros meses de vida, siendo los padres los responsables que a la larga se conviertan en

hábitos a través del establecimiento de reglas, tanto en el hogar como fuera de éste.

Como requieren de la repetición constante, la rutina es fundamental, ya que ésta le brinda al niño la

seguridad y la tranquilidad de lo conocido, la rutina se convierte en un punto de referencia que con el

tiempo permite la estabilidad en las actividades y horarios diarios, por lo que será beneficiosa para que el

niño desarrolle una personalidad estable y bien estructurada

A lo largo del desarrollo además de la libertad para explorar y conocer, es fundamental establecer límites

en la crianza, ya que promueven que el niño comience a hacerse responsable sobre sus actos. Para ello

son necesarias iguales medidas de firmeza y amor, ser consistentes en el tiempo y a través de las

diferentes situaciones. Además, los límites tienen que ir en concordancia con la etapa del desarrollo en la

que se encuentre el niño y a su forma de ser.

Inicialmente es recomendable que los padres acompañen al niño a realizar las actividades: bañarse,

ordenar la habitación o hacer las tareas escolares, pero a medida que crece hay que brindarle el espacio y

la orientación para que progresivamente las vaya haciendo solo.

A la hora de comer:

La hora de la comida debe ser un espacio para que la familia comparta, por lo que el ambiente debe ser

tranquilo. Es necesario establecer los horarios para la comida y el lugar donde ésta se realiza, animando a

los niños aprobar nuevos alimentos, incluso aquellos que rechazan. Hay que enseñar las medidas de

higiene, así como los peligros que se pueden encontrar en la cocina y fomentar la participación del niño a

través de tareas sencillas: colocar los platos, recoger la mesa. En caso de encontrarse con dificultades para

que el niño se siente a la mesa, rechazo a alimentarse o necesidad de forzar al niño para comer, es

importante visitar al pediatra y además de recibir la orientación de un psicólogo infantil.

A la hora de bañarse:

Es preferible que el baño sea siempre a la misma hora y es recomendable que sea por la noche ya que

ayuda al niño a relajarse. Cuando son pequeños requieren más ayuda para su aseo personal, pero a

medida que crecen basta con la supervisión hasta que logran bañarse solos, ya que se trata de una

actividad privada.

A la hora de dormir:

Es importante enseñar al niño que duerma solo en su cama, y si fuera posible que tuviera su propio

espacio. Para ello los padres deben transmitirle seguridad y esto pudieran lograrlo, acompañando por

unos minutos al niño en su cuarto antes de dormir. El padre puede sentarse al lado de la cama, para

retirarse luego, previo aviso al hijo. Aquí también es vital el que haya un horario establecido y se puede

crear un ritual alrededor de la hora de acostarse en la que participen padres y niño, que puede incluir la

lectura de un cuento después de bañarse.

La clave en todo esto es la constancia, repetir éstas rutinas es la mejor manera en que los niños puedan

desarrollar los hábitos. Finalmente, para que los niños tengan buenos hábitos, es importante que los

padres sean modelos de los comportamientos deseados.

Lic. Liliana Ferro Y.

Psicólogo Clínico

Contacto: 0416.623.79.02; lilianaferroy@gmail.com